Sueños elevados requieren cavar profundo. by Zchia Jrea

 Capitulo 1:

Desde que era una niña Sarah Green demostró ser una persona muy dispuesta y competitiva, pues además de su
inmensa belleza, también poseía un intelecto descomunal.
A medida de que fue creciendo fue coleccionando logros, y sus metas eran cada vez más altas, finalmente se
graduó de secundaria con honores y su pared de trofeos yacía repleta de éxitos. Su madre lógicamente estaba
orgullosa, sin embargo tenía que controlar los halagos hacía su hija ya que sus otros hermanos casi sin méritos
notables parecían idiotas ante ella. Con las mejores calificaciones ingresó a la facultad de medicina y durante ese
tiempo siguió cosechando innumerables éxitos, finalmente faltando dos semestres para finalizar su carrera, a la
edad de veintitrés años Sarah se dio cuenta de que al terminar la universidad tendría que regresar a su casa de
manera obligatoria, y de que si no hacía algo al respecto tendría que volver con aquella familia a la que ella creía
inferior para con ella, con la mente revuelta Sarah comenzó a analizar sus ideas, y a pesar de ser muy literal en eso
de ''nunca darse por vencida'' no lograba hallar una solución lógica, hasta que Diana, su compañera de cuarto entró
por la puerta invitándola a una fiesta familiar, justo en ese momento la fría mente de Sarah recordó haber visto
alguna vez al mejor amigo de su hermano, quién como ella estudiaba medicina, él tenía un buen porte, no existía
rumor alguno sobre él, su cabello rizado y ojos de esmeraldas de mar lograrían cautivar el corazón de cualquiera y
por si fuese poco era el único y total heredero de una gran y famosa cadena de hoteles, era él el candidato perfecto.

Y así fue, con plan en mente, buscó uno de sus vestidos que más destacaran su belleza pero de una manera simple
y elegante, honestamente ella no necesitaba usar grandes escotes o accesorios ostentosos pues ella poseía una
belleza sin igual y aunque ella no lo dijese sabía que por cualquier lugar por el que caminara girarían a mirarla. Al
llegar al lugar acordado todos permanecieron un segundo en silencio observando aquella belleza virginal.
Conversó un rato con varias personas pero en su rostro lograba verse un poco afligida, dado el momento en que
vio a Patrick sin que él lo notara, se alejo de todos y mientras tomaba una copa de vino, miraba charlar a sus
amigos un tanto nostálgica. Por alguna razón su plan funcionó de una manera tal que la primera persona que se
acerco a ella fue Patrick y lo que comenzó cómo un '' hey, ¿te encuentras bien?'' diez meses después se convirtió
en campanas de boda, Patrick se sentía el hombre más afortunado que jamás había pisado la tierra y Sarah que al
principio lo quería por interés, para esta fecha ya le había entregado su corazón de una manera sincera.

Para su primer aniversario el regalo de Sarah no fue otro sino que un hermoso bebé que contenía las mas hermosas
facciones de cada uno, una niña cuyo nombre sería Vittoria Moliere, para éste entonces Patrick ejercía cómo
médico y Sarah acababa de obtener su título, Sarah no tenía que ejercer puesto a que tenían buenos ingresos,
Patrick tampoco debía hacerlo, sin embargo su pasión por ésta profesión era tanta que decidió dejar a otra persona
a cargo de la supervisión de los hoteles, se mudaron a una lujosa e inmensa casa en una muy costosa zona, pues si
tenían cómo, ellos no iban a escatimar nada. Cinco años después de mudados Sarah dio a luz otro bebé, ésta vez
un varón a quién llamaron Alessandro cómo el abuelo de Patrick. En éste momento Sarah se dio cuenta del radical

cambio por el que había pasado, pues ella jamás se había visualizado cómo una ama de casa, al comentárselo a
Patrick éste le dio la razón interpretándolo a su manera y asimismo de consiguió dos nanas y una ama de llaves
para que la ayudasen.

Sarah utilizó éste nuevo tiempo libre para una meditación plena y logró ubicar su centro y su armonía, la cual
represento físicamente en el inmenso jardín delantero el cual todos los vecinos podían ver desde la calle, éste
poseía una belleza propia de Sarah, tanto así que la gente lo llamaba ''El Edén'' Todos disfrutaban del jardín y a
pesar de tardar siete años la popularidad de Sarah comenzó a crecer, todos los domingos su casa estaba repleta de
personas, se hacían grandes fiestas y era un punto de encuentro donde todos querían estar invitados, Sin embargo
Lauren quién solía ser la mejor ama de casa del lugar, así como también la presidenta de la sociedad de vecinos
durante los últimos siete años, ella no soportaba que la presencia de Sarah la opacara, y su amistad sólo era algo
efímero aunque con el tiempo cualquier rastro de amistad se disolvió alejando a Lauren de la sociedad.

Cuando Lauren comenzó a rechazar las invitaciones de Sarah y a tomar una actitud despectiva para con ella, Sarah
visualizó su próximo objetivo, arruinar la última cosa que causaba felicidad en la vida de Lauren , su puesto como
presidenta.
Cuando Sarah comenzó a ir a las reuniones del vecindario todos quedaron sorprendidos, respecto a su inmensa
inteligencia y a su astucia al resolver problemas, Lauren observaba cada paso que ella daba y cada vez que podía
destrozaba una pequeña parte del jardín de Sarah, ganándose el odio de todos, pues ellos sabían que no podía ser
nadie más que Lauren, el odio de todos excepto el de Sarah.

- ¿Cómo no puedes tener rencor alguno? ¡Eres un ángel! ¿Cómo puedes tener tanta paz?- decían todos.

¡Por supuesto que la odiaba! Lo que más quería era destruir la vida de esa infame. Sin embargo ella no podía dejar
que los demás lo notasen, ella decidió que el primer paso para lograr ser una candidata a la presidencia sería
hacerse cargo de un terreno del gobierno que estaba desierto.
Cuando llevó la propuesta al consejo, quedaron maravillados con las palabras que fluían de la boca de aquella
joven, y cómo no, si su léxico era tan complejamente amplio, pausado y tan hermoso que podría desearte la muerte
y le regresarías una sonrisa en agradecimiento. Todos votaron a favor, Lauren no participó en la votación.
- ¿Por qué no haces un jardín?- preguntó una de las vecinas
-¿por qué no? -rió- ¡Es una idea maravillosa cariño! ¿ustedes están de acuerdo?- y la sociedad de vecinos
respondió que sí al unísono.

Sarah dirigió una sonrisa hacía Lauren quién le respondió dándole la espalda y esto causó aún más conmoción

entre los vecinos, quienes se alejaban cada vez más de Lauren. Y ¿cómo no hacerlo? Si ella estaba en contra de la
ciudadana favorita de todos los tiempos.

Patrick estaba orgulloso de los logros de su esposa, las nanas quién le habían tomado cariño, también estaban
felices debido a que su patrona por fin había conseguido otro sitio para continuar con su edén y sin hablar de los
niños quienes estaban felices por saber que tendrían un nuevo sitio donde jugar.
Contrató jardineros, y compró varios tipos de rosas, tulipanes, margaritas y calas para comenzar, no serían
trasplantadas todavía, de hecho simplemente estaban sobrepuestas a distintas alturas pero, a pesar de eso,
igualmente se veía hermoso. El tiempo había transcurrido y el proyecto tuvo que ponerse en pausa debido a unas
cañerías dañadas, que obviamente eran prioridad ante un jardín, Sarah no se sintió mal por eso, de hecho era uno
de los momentos más felices en su vida, todo estaba bien, incluso habían cesado los roces con Lauren, sí, todo
estaba bien hasta que una pálida y fría noche la paciencia de Sarah se colmó. Pues al parecer Lauren estaba
impaciente debido a que Sarah no prestaba atención a sus fallidos intentos de molestarla.

A penas vio las luces apagadas, Lauren se introdujo sigilosamente en la casa de Sarah, tomó unas grandes tijeras y
con todo el odio que podría alguna vez caber en su cuerpo cortó dolorosa y lentamente todas las flores hasta
quedar destruido todo el jardín, lo hizo de una manera tan vil y tan fría que Sarah casi pudo sentir las cortadas
hirientes provenientes de aquellas malévolas y dolientes manos llenas de un rencor ilógico.

A la mañana siguiente cuando Sarah bajó como siempre sonriente a su lugar de confort, antes de pensarlo siquiera,
las lágrimas brotaron de sus ojos, cayo desconsoladamente al suelo, y gritó, gritó con el máximo dolor que jamás
había sentido, gritó volviéndose tan débil cómo una frágil niña, Patrick la tomó en sus brazos, arrullándola
suavemente, a los niños no les afectó tanto puesto que aún no tenían un certero sentido de pertenencia, pero Sarah,
Sarah yacía destruida, acurrucada junto a Patrick sentía cómo si su vida fuese a derrumbarse. De pronto se sentó
derecha, secó sus lágrimas y le dio un tierno beso y recostó la cabeza en su hombro. Así, en silencio, era cuándo
más se veía el inmenso amor que se tenían el uno al otro.
Entre mimos y cuidados por parte de su familia Sarah se restableció. Y conforme pasaron las horas, fue superando
el estado de shock.
Todos los vecinos a penas se enteraron corrieron a consolar a Sarah, quién los recibió con el mayor de los
agradecimientos, ya al finalizar la tarde, una sonrisa había vuelto al rostro de Sarah.
Patrick se había tomado el día libre para cuidar de Sarah, por ende le encargaron cubrir la guardia de esa noche en
el hospital, el no quiso aceptar pero Sarah insistió en que ya estaba bien y en que debía cumplir con su deber.
En un beso de despedida Sarah logró decir gracias de la manera más pura posible, cargó en sus brazos a los niños
y entraron a la casa, serían al rededor de las 9:00PM cuando le leyó la última historia que hizo que Vittoria se

durmiera y a penas termino de acobijar a su pequeña, Sarah comenzó a diseñar su nuevo plan que en menos de una
hora ya había finalizado.
Esta vez Lauren había sobrepasado el límite y Sarah se encargaría de hacérselo saber.

Comentarios